La informática e internet nacieron con la promesa de empoderar a las personas. Hoy, el software e internet son esencialmente feudales. Cada aplicación levanta murallas y fosos alrededor de un tesoro de datos generado por sus usuarios. Esta situación surgió por razones de protección, poder y eficiencia económica. Pero no tiene por qué ser así.
El ordenador personal permitió que cualquiera desarrollara software con cualquier propósito. Esto dio lugar a formas ingeniosas de recopilar, procesar, producir y compartir más información de la que antes era posible. Contribuyó directamente a crear sociedades con mayor nivel educativo y mejores niveles de vida.
Antes de internet, las aplicaciones se ejecutaban en su ordenador y almacenaban los datos en ese mismo dispositivo. Internet le dio la vuelta a este modelo. El software web se ejecuta en servidores remotos y los datos de todo el mundo se guardan en enormes bases de datos propiedad de unas pocas empresas.
Estos datos pueden monetizarse de innumerables maneras, por lo que las empresas levantan murallas y fosos a su alrededor. Ganan las empresas con las bases de datos más grandes, las murallas más altas y los fosos más anchos. Este es el internet con el que convivimos hoy.
Pero la tecnología está cambiando y las cosas no tienen por qué seguir así. Ahora todo el mundo puede tener su propio hogar en internet: espacios privados en los que cada persona puede construir lo que quiera e interactuar con otras personas y empresas sin intermediarios.
La nube es la forma más evolucionada de la computación: es elástica, está disponible, es eficiente y segura, y conecta todo el planeta. Pero hasta hace poco solo los desarrolladores y las empresas podían aprovecharla. Ahora debemos hacer que la computación en la nube esté al alcance de todo el mundo.
Nuestra misión es construir la Nube Personal. Sus archivos, datos, herramientas y AI, todo en un único lugar bajo su control. Y, sobre esa base, un ecosistema próspero de intercambio directo entre personas y empresas.
El software debe adaptarse a las particularidades de cada persona y empresa, no al revés. La World Wide Web debe ser diversa, maleable y gestionada de forma colectiva. Trabajamos para hacerlo realidad.
